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OSCARS 2020: MÁS WOKE, IMPOSIBLE.

Foto : Blaine Ohigashi

Como cada año, la entrega a lo supuestamente más sobresaliente del cine se llevó a cabo en el Dolby theater de la ciudad de Los Ángeles con un récord de televidentes a la baja con sólo 23.6 millones de espectadores. ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué la gente ha perdido interés en un evento que antaño competía con el Super Bowl por la supremacía de audiencia? AquÍ el análisis.

Por: Alejandro Carrillo

Los Oscars, ese evento anual en donde la gente más guapa, talentosa y glamurosa del mundo se reúne para premiarse y recibir halagos de sus colegas, de miembros de la prensa y del público en general. Este año, como mencionaba, el récord a la baja de televidentes no extrañó a nadie, pero, ¿por qué? Pueden ser muchos los motivos, pero una realidad que al parecer casi nadie quiere ver es que los Oscars siempre han sido políticos, de ello no hay duda, pero antes Hollywood era más equilibrado en cuanto a posturas políticas e ideológicas se refiere, mientras que hoy la mayoría de los miembros de la comunidad artística son liberales y/o afiliados al partido Demócrata, y si se es conservador, libertario o afiliado al partido Republicano, es mejor permanecer ‘en el closet’ para evitar estar en una lista negra. 

Años atrás, Hollywood tenía un balance entre liberales y conservadores, y la muestra no son solamente las entregas de premios sino las películas en sí, en donde se mostraba la cultura de Estados Unidos y se exacerbaban los valores de ese país. El modelo de vida estadounidense y los valores de la familia ideal eran un tema habitual en el cine de Hollywood, cosa que ha cambiado radicalmente en los últimos años, lo que ha llevado a cuestionarse si la élite de Hollywood no está, por el hecho de ser ‘incluyente’ o demasiado liberal, alienando a la mayoría del pueblo norteamericano.

SER O NO SER INCLUYENTE.

Soy mexicano, y debo admitir que me molesta de sobremanera que se hable de las razas o los géneros como si se pusiera una etiqueta con la cual uno ‘tiene derecho’ a tal o cual cosa. Me parece sumamente estúpido y condescendiente que alguien me dé una ventaja por mi nacionalidad o mi raza. Antes que nada soy un individuo, y así es como quiero vivir mi vida, con los éxitos y fracasos que tenga que experimentar, no pertenezco a ningún lobby y soy moderado si hablamos de política. El hecho de leer en Facebook o Twitter que cada publicación de los Oscars comenzaba con: ‘La primera mujer en ganar…’, ‘El primer afroamericano en ganar…’, ‘El primer asiático en ganar…’, … ¿y el talento? ¿Y la calidad y mérito artístico? ¿Dónde ha quedado eso? Me parece, repito, sumamente condescendiente que se pretenda premiar a las personas en base a su género o su etnia, y no dudo que haya mucha gente que se beneficie de manera personal con esto, pero, ¿se beneficia la Academia? Al juzgar por el número de espectadores a la baja, pareciera indicar que no, y no es un tema de ‘racismo’ o ‘sexismo’, términos que hoy en día se emplean de manera sumamente irresponsable y arbitraria a diestra y siniestra, sino que es un tema de lógica.

Estados Unidos es un país de muchos contrastes, parecieran varios países en uno. No tiene nada que ver la realidad de Montana con la de California, ni la de Idaho y Alaska con la de Nueva York. Un estadounidense promedio no es el que vive en las costas cosmopolitas bebiendo martinis y comprando en Rodeo Drive o Madison Avenue, sino es el trabajador del campo, de fábricas, de empleos de 9 a 5, que llega a casa y sólo desea relajarse, descansar y no ser bombardeado por una élite que le dice cómo debe vivir, cómo debe actuar y además que el no vivir o actuar de tal manera es reprobable y moralmente incorrecto. ¿Qué le pasa a Hollywood? ¿No se están dando cuenta de que están alienando a los suyos y que entonces la industria tal vez tarde o temprano sufra las consecuencias? Al menos la entrega del Oscar ya lo está sufriendo. 

Todo mundo aplaudió a Joaquin Phoenix por su estupenda actuación en ‘Joker’, que sin duda es brillante, pero al subir a recibir su premio y hablar de ‘la supremacía de las especies’ y de cómo las vacas eran básicamente explotadas… ¿cómo reaccionaría un granjero en Iowa? ¿Tiene idea el señor Phoenix de cuánta gente en Estados Unidos vive de ello? Estados Unidos encabeza la lista de los países productores de carne de vaca y es el segundo productor de leche a nivel mundial, lo cual, insisto, solamente irrita y deja de lado a un sector de la población enorme del mismo país en donde el señor Phoenix está parado recibiendo un premio y aplausos, sin contar la cantidad de millones de dólares que cobró por la cinta y el porcentaje de ganancias que seguramente recibirá. Igualmente todo mundo aplaudió a Brad Pitt por su papel en ‘Once Upon a Time in Hollywood’, el cual lo ha colocado de nueva cuenta en los cuernos de la luna. Pero al momento de ganar su Oscar, Brad Pitt mencionó algo acerca del juicio contra Trump, indicando que no había sido justo. Sí, Donald Trump, el controversial personaje que fue elegido por el pueblo como su presidente y que tiene aún el apoyo de millones de personas en Estados Unidos. Lo mismo ocurrió con el patético número de Janell Monáe, diciendo a una primera fila de actores de raza blanca en su mayoría que era mujer negra y queer… ¿qué mensaje estaba dando? ¿Qué los ahí presentes eran una especie de ‘villanos opresores’? Según el censo de los Estados Unidos, el 76.5% de sus habitantes son de raza blanca, ¿y a toda esa gente quieren hacer sentir culpable por su biología? ¿Puede haber algo más absurdo? Lo mismo hicieron Chris Rock y Steve Martin, en un duelo que fue más incómodo de ver que divertido. ¿Y qué decir de Natalie Portman? Llegó con un vestido con los nombres de las directoras que no habían sido nominadas al Oscar, pero gracias a internet se ha puesto en evidencia que la actriz posee una compañía productora en donde solamente ha contratado a una mujer directora: a ella misma, lo que evidencia el nivel de hipocresía e incongruencia que los soldados de Hollywood de lo políticamente correcto poseen. Es momento de que la élite de Hollywood salga de su burbuja y vea que no le hablan a la gente que llena los cines para verlos ni compra sus películas en DVD o por streaming, o que pagan por ir a sus conciertos y por sus membresías de HBO,  Netflix, Amazon Prime o Apple TV. 

Creo firmemente en la libertad de expresión y en utilizar la fama y un foro importante para expresar ideas, pero de lo que aquí se habla es de la enorme caída de popularidad de los premios Oscar, y que es más que obvio que no saben o parecieran no tomar en cuenta el hecho de que no están considerando a la gran mayoría de la población de la unión americana, lo que me lleva al triunfo de ‘Parásitos’ como mejor película y lo que ello implica.

Foto : Phil McCarten

¿HOLLYWOOD SE ABRE AL MUNDO?

Antes que nada, debo aclarar que amé ‘Parásitos’. De hecho, la amé tanto que inmediatamente lo compartí en Facebook diciendo que era mi segunda película favorita del año, justo después de ‘The Lighthouse’, la cual sólo fue nominada a mejor fotografía, lo que me parece totalmente injusto, pero ese es otro tema. ‘Parásitos’ es una cinta que combina de manera magistral el horror, la comedia negra y el drama; sería lo que en inglés se conoce como ‘dramedy. Su director Bong Joon-ho retrató de manera soberbia la diferencia de clases en su país, Corea de Sur, con vueltas de tuerca que realmente me mantuvieron en constante ansiedad. Me importaron los personajes, y me encantó que no hay villanos y víctimas realmente, sino que son seres humanos como todos nosotros. Nada es blanco o negro, nada ni nadie es completamente malo o completamente bueno. Hasta aquí vamos bien, es sin duda una obra maestra, pero, ¿es ese el motivo por el que la Academia la premió a mejor película y a Bong Joon-ho como mejor director? ‘1917’ de Sam Mendes parecía la favorita porque arrasó en la temporada de premios, una cinta espectacularmente realizada que además posee un considerable éxito comercial… entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué la Academia no le otorgó los más importantes premios de la noche? Al ver los discursos y la misma alfombra roja, fue más que obvio que la Academia gritaba el término ‘inclusión’; era como abrir sus puertas al cine extranjero y a sus artistas para que tengan la certeza de que Hollywood es ya suyo también. De hecho, jamás una película no hablada en inglés se había llevado tal honor, lo cual habla tal vez más de una cuestión política que artística. 

Estados Unidos es un país que posee la supremacía en cuanto a cultura pop se refiere a nivel mundial. Su cultura, su música, su moda y estilo despreocupados se conocen en prácticamente el mundo entero y han sido parte de la vida de millones de personas. Los Oscars han sido parte fundamental de esta hegemonía cultural norteamericana… al menos así lo era. Estados Unidos es un país sin realeza, y desde la creación de Hollywood a inicios del siglo XX fue más que obvio que el cine y sus glamurosas estrellas eran la respuesta estadounidense a la realeza europea, la cual además de representar una especie de orgullo nacional, deja una derrama económica impresionante al país. Hollywood es-o era- Realeza, y ‘Parásitos’ es una cinta que no llega al corazón del espectador estadounidense, algo que sí logran la nostálgica y soberbia ‘Once Upon a Time in Hollywood’ de Quentin Tarantino, ‘1917’ de Sam Mendes o ‘Ford vs Ferrari’ de James Mangold… ¿qué pasó entonces? Pueden ser varios los motivos, pero podemos empezar con decir que Asia es un mercado enorme para Hollywood, y este puede ser un intento más por acercarse de manera directa a ese mercado, ya que han coproducido cine y hasta ahora no han tenido gran éxito. Otra razón pudiese ser un intento desesperado por atraer minorías al cine, lo que me lleva a pensar que en los años recientes, las películas forzosamente ‘incluyentes’ han sido rotundos fracasos en taquilla, y repito, forzosamente incluyentes. Ahí tienen a las cintas feministas ‘Charlie’s Angels’, ‘Birds of Prey’ o ‘Ghostbusters’, porque nada irrita más que el ser aleccionado de manera tan obvia. Si todo esto ha fracasado, ¿por qué Hollywood insistiría en ser ‘incluyente’? Puede ser una moneda al aire, pero todo parece indicar que Asia es el futuro y Hollywood lo sabe, y de manera más cínica, no hay que dejar de mencionar que la Academia tal vez lo hizo para darse palmadas de espalda y quedar bien ante la ‘policía’ de lo políticamente correcto, sin la intención de un verdadero cambio. Además, ¿por qué tendría que cambiar Hollywood? ¿No es la cultura norteamericana y sus estrellas lo que nos lleva a las salas de cine o a pagar nuestras membresías de Netflix o Amazon Prime? ¿Realmente alguien desea ver a Eugenio Derbez o a Karla Souza en proyectos estadounidenses? Máscaras fuera, dudo mucho que exista mucha gente a quien le interese, sobre todo estadounidense. Además, es la Academia Americana, sí, Americana; ¿o acaso se le exige a la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas que otorgue el Ariel a películas argentinas o colombianas porque hay mucha gente de esos países en México? Somos un país muy nacionalista, y parece que sólo criticamos a Estados Unidos y su gente por querer proteger y conservar su cultura y valores; siempre pareciera que ‘merecemos’ tal o cual cosa de parte de ese país. Debe entenderse que Donald Trump, altamente criticado y juzgado por la comunidad artística, no es causa sino consecuencia, y su triunfo solamente demuestra el hartazgo del americano promedio ante la degradación de su cultura y la cuasi disipación de sus valores, ¿es algo criticable? ¿Quién no quiere proteger lo suyo? En fin, es momento de reflexionar, porque es bueno ser incluyente y permitir que todo el mundo pueda tener una oportunidad, pero es mucho mejor aún el valorar la meritocracia, y eso es lo que Hollywood necesita para no perder su lugar hegemónico, para que siga siendo ese lugar de sueños y memorias entrañables que sus películas, sus actores y su música nos han dejado. 

Resumiendo, los Oscars 2020 fueron una ceremonia ramplona, predecible y aburrida con un récord de audiencia a la baja, lo cual me llena de nostalgia y tristeza porque era sumamente emocionante esperar la ceremonia con los favoritos en mente, esperando las imponentes y glamurosas llegadas de las estrellas y los espectaculares números musicales. Desgraciadamente parece que todo eso está en vías de extinción, que lo políticamente correcto y la división ideológica están acabando con los Oscars y con Hollywood como lo conocíamos. La ceremonia ha dejado de ser lo influyente que era, y este año lo único rescatable y verdaderamente emocionante fue el número sorpresa de Eminem con ‘Lose Yourself’ de la película ‘8 Mile’ del fallecido Curtis Hanson, canción que le diera al mismo Eminem su único Oscar a la fecha. Hay que agradecer a la Academia por al menos regalarnos un momento memorable en una noche que como un todo, no lo fue.

Foto : Todd Wawrychuk