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EUPHORIA Y LA EXPLORACIÓN DE LA NATURALEZA HUMANA.

Por: Alejandro Carrillo

Fotos cortesía de HBO

Vivimos sin duda en la era dorada de la televisión, y ello es en parte, o en gran medida, a las producciones de HBO, quienes decidieron dar un vuelco a la manera de hacer televisión, utilizando formato de cine e incluso contratando a talento directo desde la pantalla grande.

Este año, entre los estrenos de la cadena, me llama la atención ‘Euphoria’, historia basada en Rue, quien además nos narra los acontecimientos. Rue es interpretada por Zendaya, y es una adolescente recién salida de rehab, con una hermana menor rebelde y una madre a veces asfixiante. Pero me detengo aquí con Rue, y es porque considero, y es una opinión muy personal, que es un personaje realmente irrelevante en la trama, cuya única función es la de narrar, porque si no hiciera ello, su presencia no sería indispensable.

No he visto la serie israelí de la que nace ‘Euphoria’, así que no puedo asegurar si en la serie original el personaje de Rue tiene más relevancia, pero al menos en la versión norteamericana no parece, hasta ahora, ser el caso.

Rue sin embargo, está rodeada de personajes interesantes, fascinantes incluso, todos con la premisa de que durante la adolescencia estamos algo perdidos o confundidos, pero aquí hacen un buen trabajo explorando en la psique de algunos de ellos.

Me ha tocado leer más de una reseña o crítica que comenta que ‘Euphoria’ es un show ‘fuerte’, palabra que parece ser de las predilectas de los comunicadores mexicanos que se quedan sin algún otro adjetivo para describir algo que están narrando. Si bien ‘Euphoria’ muestra escenas de sexo explícito y desnudos frontales, la crudeza de la trama ya ha sido retratada magistralmente para generaciones anteriores, sobre todo en la gran pantalla. En 1995 Larry Clark lo hizo con ‘Kids’, en donde se muestra de manera cruda y realista los estragos y presiones que se viven siendo adolescente; y el mismo Clark lo repitió magistralmente con ‘Bully’ en el año 2001, en donde, como su nombre lo indica, se plantea a uno de los protagonistas más grandes de las pesadillas adolescentes, el bully, con consecuencias desgarradoras que destruyen las vidas de sus protagonistas. También, aunque con otro giro tal vez, no podemos olvidar ‘Elephant’ de Gus Van Sant, L.I.E. de Michael Cuesta, ‘Thirteen’ de Catherine Hardwicke, ‘Mysterious Skin’ de Gregg Araki o incluso ‘Alpha Dog’ de Nick Cassavetes, por mencionar unas pocas.

Hay varios personajes en ‘Euphoria’ que son intrigantes. Jules-interpretada por Hunter Schafer- es una adolescente transgénero quien busca su lugar en el mundo, y llega a tener relaciones con un hombre maduro, sin saber que es uno de los miembros más poderosos de la región, y que ello tendrá sus consecuencias. El personaje en cuestión es Cal Jacobs, quien es interpretado por Eric Dane, un ‘hombre alfa’ con una reputación intachable, una familia que representa el ‘american dream’, pero quien a su vez oculta sus fetiches ante su familia y la sociedad. Cal es el padre de Nate-Jacob Elordi-, el adolescente atlético y popular quien tiene a su vez grandes inseguridades y en ocasiones, arranques de violencia. Nate es novio de Maddy-interpretada por Alexia Demie-quien es una joven narcisista y manipuladora, quien siente una especie de ‘adicción’ por Nate, lo que los lleva a tener una relación apasionada y tormentosa, muy al fiel estilo de Bonnie y Clyde, y debo admitir que al momento de escribir estas líneas, me he percatado de que unos de los episodios de la serie lleva justo el título de ‘Bonnie & Clyde’, así que no estaba tan errado. Por su parte, Barbie Ferreira le da vida a Kate, una joven inexperta sexualmente, quien por accidente descubre que puede ser una estrella erótica en internet, lo cual no solamente le da dinero, sino también una gran seguridad y un cambio de personalidad, a pesar de que se hace evidente que mientras tiene muchos seguidores en internet, en la vida real es una mujer sumamente sola. Así es, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Algo que aplaudo enormemente de ‘Euphoria’, y tal vez de HBO en general, es que no hayan caído en la estupidez castrante de lo ‘políticamente correcto’, sino que han seguido expresando de manera más veraz la realidad humana, no la que se atenga a ciertas ideologías y cuotas raciales o de género. No me malinterpreten, ‘Euphoria’ tiene un personaje transgénero y relaciones interraciales, pero el programa está desarrollado de manera estupenda que no se ve forzado (¡Hola Netflix!) y siempre he comentado que el gran problema con tal agenda, es forzar tal ideología sin temor a sacrificar a los personajes o la historia. Si es justificable, y no se siente como ‘adoctrinamiento’, no hay ningún problema.

Pero volviendo al show en sí, tal vez no haya nada nuevo en ver a padres e hijos con relaciones tóxicas o disfuncionales. Adolescentes que se sienten incomprendidos por sus padres, y padres que no tienen la menor idea de que al tener hijos no sólo se trata de bebés a los que cambiarán pañales, ya que estos bebés crecerán algún día y tendrán que enfrentarse al mundo, y es aquí cuando ‘arde Troya’. Nada está por inventarse, pero es el cómo se plantean las cosas lo que hace la diferencia, y ‘Euphoria’ lo hace de una manera real, entretenida y cruda, añadiendo además la estupenda iluminación, dirección de arte y su excelente soundtrack.

La oscuridad es necesaria para la luz, dicen por ahí, y ‘Euphoria’ retrata de manera efectiva la oscuridad por la que los seres humanos tenemos que pasar en el mundo, porque además hay que añadir  que dicha sensación no es propia de los adolescentes, y aunque aquí no se enfatice tanto en los padres, es evidente que los jóvenes arrastran la toxicidad de sus familias, y esto se convierte en un cuento de no acabar, cuento que sin embargo, es parte de nuestra sociedad, de la humanidad, y es catártico en ocasiones verlo desde una ventana, ventana práctica y artística que es, en este caso, la pantalla de nuestro televisor.