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LA PASIÓN DE ALEXIS DE CHAUNAC

Nacido en una familia de artistas, Alexis ha seguido su propio camino, sus propias convicciones. Con un talento más que obvio, Alexis ha tenido inspiración por parte de grandes de la pintura, deseando lograr un estilo único mientras comulga con el tiempo que le ha tocado vivir. Para la serie de artistas de esta columna, ha sido un placer charlar con Alexis, y esto es lo que nos dijo.

Por: Alejandro Carrillo

Fotos cortesía de Alexis de Chaunac.

AC: Tu trabajo es realmente impactante, perteneces a una familia de artistas. ¿Esto influyó en tu decisión para dedicarte al arte o es algo completamente individual y orgánico?

ADC: Bueno, nacer en un entorno artístico ayuda definitivamente a tomar ciertas decisiones, pero a fin de cuentas, la decisión final de ser artista, es algo muy personal. Creo que eso es algo que uno tiene que interiorizar, de una cierta manera entenderse a uno mismo… si uno verdaderamente es un artista o se interesa nomás en el entorno.

AC: Has mencionado que te inspiras en artistas como Rembrandt, Picasso, Bacon, Delacroix, Goya. ¿Cómo defines tu estilo? ¿Es una mezcla de ellos, más tu propia inspiración?

ADC: Bueno, estos artistas creo que han estado nombrados en reseñas de hace algunos años que mencionaba de manera seguida, eran artistas que me influyeron mucho en mis primeros pasos como artista; lo que me interesaba de ellos en particular era su obsesión por la condición humana, el hecho de interesarse en el humano al límite. Era un poco esta transición de lo animal a lo humano. Pero estos primeros descubrimientos me han abierto a otros artistas que para mí se han vuelto todavía más interesantes, como Francis Picabia, Max Ernst, Willem De Kooning, Jackson Pollock o Cy Twombly; artistas que han creado un lenguaje pictórico muy personal y que son capaces de readaptar su lenguaje para lo que quieren expresar y es lo que he tratado de hacer con mi trabajo. Ya no me parece que es suficiente nada más intentar representar algo de lo que es la condición humana, me parece más interesante crear un lenguaje pictórico muy personal.

AC: Y, ¿cuál dirías entonces que es la diferencia entre un artista como Rembrandt o Bacon y un artista como Jackson Pollock?

ADC: Jackson Pollock es un artista que se inspiró mucho de las culturas native americans y estaba muy interesado también por todo lo que era caligrafía china. Pintaba sobre el suelo, había como esta idea de encontrar otra manera de trabajar. Bacon o Rembrandt pintaban sobre telas en óleo. En el caso de Jackson Pollock, inventó su propia manera de expresarse adaptando un lenguaje… cuándo tienes algo que decir de manera precisa. Se inspiró mucho en los muralistas mexicanos, sus primeros dibujos tienen mucho de Siqueiros por ejemplo, sus formatos grandes como murales.

 AC: ¿Y a ti te han influido los muralistas mexicanos?

ADC: Creo que lo que me ha influido es la expresividad, lo arquetípico de la cultura.

AC: También has mencionado que has tenido inspiración por parte de las escrituras y Jesucristo mismo. ¿Qué tan importante es la religión en tu vida como artista y como hombre?

ADC: No me considero alguien particularmente religioso, pero lo que me interesa de la religión en relación con el arte es el elemento del ritual mismo. Nos permite comunicarnos con nuestros ancestros, comunicarnos con algo que está más allá de lo que consideramos humano. Es casi una comunión con lo que consideramos sagrado, incluso la manera en que uno entra a un museo es como entrar en una iglesia. Creo que hay una vinculación muy estrecha entre lo sagrado y el arte.

AC: En tu serie Anatomía exploras la embriología. ¿Cómo es que llegas a ello?

ADC: Dibujé directamente sobre páginas de un tratado de anatomía de 1911, un libro de Charpy y Poirer que es de los primeros tratados que investiga el desarrollo del embrión. Lo hice justo durante el período en que mi padre fue diagnosticado con un cáncer de pulmón y pasé mucho tiempo en el hospital. Me di cuenta de que cada órgano en el cuerpo es esencial para que el organismo pueda trabajar. Esta serie fue también para mí como un ejercicio para hacer estudios del rostro humano, cómo el rostro humano empieza a emerger de la nada. Me permitió encontrar un lenguaje y una manera de expresarme de forma figurativa pero también con una cierta abstracción, sobre todo en el uso de colores.

AC: The Last Supper es una serie que explora de alguna manera a la muerte misma. ¿Qué significa la muerte para ti? ¿Cómo la percibes?

ADC: Esta es una serie que surge en el mismo momento en que estuve muy enfrentado a la muerte, en particular la de mi padre. Quise combinar dos culturas en una, que sea la iconografía de la Última Cena con la de las Momias de Guanajuato. Para mí, era capturar este último suspiro y combinar la cultura más europea con el elemento del Renacimiento italiano y por otro lado, la cultura mexicana. Para mí la muerte es la finalidad, pero también da sentido a una vida bien vivida.

AC: Los artistas son seres que están aparte de la sociedad en general, son seres únicos. ¿Cuál crees que sería el lado más oscuro de la personalidad creativa?

ADC: Creo que la obsesión creativa puede llevar a uno a la locura. En el imaginario colectivo todo el mundo se imagina a Van Gogh cortándose una oreja, pero creo que lo que es todavía más delicado, es que el artista puede olvidar su entorno, lo que lo rodea… por esta constante interiorización. Creo que siempre hay que ser muy vigilante con estos peligros que pueden llevar a uno a un abismo. Una delicada línea por la que hay que caminar, entre la conciencia y lo inconsciente.

AC: ¿Cuál es el lado más positivo de la personalidad creativa?

ADC: No existe el aburrimiento para un artista. Hasta el aburrimiento mismo lleva a la creatividad. Creo que los artistas tienen la gran capacidad de adaptación a diferentes situaciones y entornos sin problema alguno.

 AC: ¿Crees que los artistas tienen una especie de alter ego cuando crean?

ADC: Definitivamente. El artista tiene que crear un alter ego hasta para sobrevivir o para crear, protegerse. Se vuelve como un caparazón, una manera de guardar este interior, y justamente mi abuelo, José Luis Cuevas, había dicho que el artista crea sus propios mitos y el más importante de estos es el mito de sí mismo y esto me parece de lo más claro que ha dicho.

AC: ¿Qué tanto ha influido el legado de tu abuelo en tu formación como artista?

ADC: Mi abuelo me inició en la pasión por el dibujo, la obra sobre el papel y el trabajo de la línea que se vuelve un lenguaje propio. Si ves la línea de mi abuelo, aunque sea nada más un detalle, lo reconoces inmediatamente. Hoy en día lo que más me influye de mi abuelo más que su obra, ha sido el hecho de cómo él siempre luchó por sus ideas y la importancia de crear su propio camino como lo hizo en los 50 cuando escribió La Cortina Del Nopal… cuando no había un camino para él, él creó su propio camino.

AC: ¿Crees que la corrección política está arruinando a la creatividad y al arte mismo?

ADC: El artista tiene que decidir de manera plenamente libre y sin autocensura para estar lo más cercano posible a la verdad, y a su propia verdad. Me parece que es un momento muy delicado, la creatividad está secándose por todas esas tendencias. 

AC: ¿Tienes iconos?

ADC: Justamente hablando de la pregunta de antes, los artistas que para mí lograron llegar a sus propias verdades sin autocensura o sin el deseo de ser parte de ciertas tendencias. Puedo nombrar escritores como Franz Kafka o Albert Camus, cineastas como Andrei Tarkovsky o Robert Bresson, hasta músicos como Serge Gainsbourg. No hay que pertenecer a cualquier tipo de círculo o tendencia.

AC: ¿Cómo llevas el día a día? ¿Qué te hace levantarte en las mañanas?

ADC: Tengo dos perros, entonces sacarlos en la mañana, te hace salir al mundo. Con toda esta experiencia de la cuarentena, caminar temprano en las mañanas en un lugar en comunión con la naturaleza se ha vuelto muy vital para mí, conecto conmigo mismo y puedo ir al estudio. El hecho de caminar y sobre todo con perros o tu pareja, es como una comunión muy sencilla y te das cuenta de que no necesitas más.

AC: Y cuando estás ya agobiado con el Burnout Syndrome, ¿qué haces para desconectarte?

ADC: Hablábamos de que el contacto con la naturaleza se ha vuelto vital para mí. Ahorita vivo en Chicago y tengo la oportunidad de ir al Lago Michigan, que es casi como un mar y con solo verlo es una manera de sacar estos pensamientos que uno trae en el cerebro, lo limpia. Para revitalizarse ya tenemos la suerte de que ciertos museos empezaron a reabrirse y hace un par de semanas pude finalmente tener acceso a un museo aquí en el Art Institute of Chicago y ver obras de cerca, de ver las texturas, fue una experiencia increíble. Hace mucho no veía arte en un museo, desde que empezó la pandemia, y fue como aprender a ver nuevamente. El arte es una experiencia muy física y catártica, eso me revitaliza mucho.

AC: Has mencionado a varios autores, ¿qué libros específicos han marcado tu vida?

ADC: Mencioné a Kafka, un escritor que me influyó mucho. Fue recomendado por mi abuelo cuando nada más tenía 8 años, muy temprana edad para leer a Kafka y sobre todo un libro como La Metamorfosis. De cierta manera considero a mis obras una forma de metamorfosis o transformaciones. No creo que sería la misma persona si no hubiera sido introducido a tan temprana edad a ese libro. También me interesa mucho cómo captura la vida cotidiana y de repente uno ve que la vida de todos los días siempre tiene la potencialidad de volverse surreal y es algo a lo que estoy muy atento a, momentos que uno no considera extraordinarios, lo son en verdad.

 AC: ¿Y alguna película que haya marcado tu vida?

ADC: Mencioné previamente a Andrei Tarkovsky y su película que guardo muy cercana a mí es Andrei Rublev, que es una película en la que pienso mucho como artista. Sigue de manera episódica la vida de este monje pintor Andrei Rublev en la Edad Media en Rusia y casi ni se le ve pintar, en vez de eso se le ve en su vida diaria con sus propias dudas, con la dificultad de crear y las tensiones de la época en que le tocó vivir.

 AC: ¿Cómo han cambiado las redes sociales la carrera de un artista?

ADC: Han convertido al artista en un promotor de sí mismo. Artistas como Andy Warhol lo sabían manejar de manera estupenda, a pesar de ser un individuo muy introvertido. Creo que sin Andy Warhol no habría sistemas como Instagram, los 15 minutes of fame que mencionó, han creado esta sensación de lo inmediato, cuando en realidad el arte que tiene significado toma tiempo. Hay un proceso muy largo para que el arte pueda madurar y alcanzar algo superior a lo instantáneo, pero también ha permitido a artistas ser descubiertos de manera más rápida.

 AC: ¿Qué dirías a los críticos del arte contemporáneo?

ADC: A mí me parece que si el arte es sincero, tiene validez. Si tiene su propia verdad tiene su validez entonces. También existe el elemento del branding, del marketing, el artista se vuelve como una marca de ropa o algo así. Esto ya existía, a fin de cuentas, solo que se ha agrandado más. Picasso lo supo hacer de manera fenomenal.

 AC: ¿Tienes placeres culposos?

ADC: En la cuarentena empecé a ver The Office, nunca había entendido el fenómeno y me pareció que verla en tiempos de incertidumbre es como una sensación de familiaridad, es como si entendieras la geografía de esta oficina.

 AC: ¿Qué sigue para Alexis de Chaunac?

ADC: Acabo de empezar mi maestría en el School of the Art Institute of Chicago y me parece que es un momento perfecto para regresar a la escuela, para reevaluar mi práctica, empujarla a otras direcciones y aprender también nuevas técnicas. Últimamente he aprendido la técnica con témpera que es con huevo que utilizaban artistas de la Edad Media como Andrei Rublev. Por otro lado, el hecho de ser parte de una comunidad de artistas de una misma generación, me parece que es clave para uno seguir avanzando en su camino y en conexión con su tiempo. Hay que tener su propio camino, su propia independencia, pero a la vez hay que ser parte de su tiempo, no puedes ser completamente atemporal, contra la época que te tocó vivir.

*Alexis de Chaunac formará parte del group show Darkest Before Dawn: Art in a Time of Uncertainty, en la galleria Ethan Cohen Kube en Beacon, Nueva York, del 1 de noviembre del 2020 al 30 de enero del 2021.

www.alexisdechaunac.com