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Kavak. La historia detrás del unicornio

Con información de: Forbes

arlos García Ottati lleva el volante de la plataforma mexicana, la cual acaba de obtener 700 MDD en su última ronda de inversión, que le otorga una valuación de 8,700 MDD y la convierte en una de las empresas más valiosas de Latinoamérica.

Alcanzar la mítica figura de un unicornio no es un logro menor para una empresa, pero superar ese hito en tan sólo cinco años va más allá de todo lo previsto. La firma mexicana Kavak ha alcanzado una valuación de 8,700 millones de dólares (mdd) y se convierte en una de las compañías más valiosas de Latinoamérica. Detrás de esta historia hay un hombre obsesionado por su negocio.

Carlos García Ottati, fundador de Kavak, no se ha conformado con crear una firma disruptiva en el mercado de la compra y venta de autos seminuevos; su obsesión consiste en cubrir las necesidades de los consumidores de una manera diferente, y no para de trabajar para lograrlo.

A sus 38 años, Carlos está al frente de la operación de esta compañía mexicana que, desde hace un lustro, otorga la oportunidad de adquirir vehículos en el mercado nacional, cuyo sector automotriz representa uno de sus pilares económicos, pero que no cesa de enfrentar diversos retos, como lo es el escaso financiamiento que se le da al cliente final.

La idea de crear esta empresa provino de la propia experiencia de su fundador. García Ottati fue víctima de una estafa al momento de intentar vender su vehículo. Después de pasar por el proceso de compra de un automóvil nuevo, se dio a la tarea de pensar cómo reinventar un negocio tradicional que parecía inamovible.

“Cuando empecé a investigar cómo funcionaba la industria de financiamiento, quedé como loco al saber que, en Latinoamérica, sólo el 5% de los autos se financia. Además, descubrí que, en nuestra región, sólo 1.5 de cada 10 personas tienen acceso a un auto, mientras que en Estados Unidos este ratio es de siete de cada 10”.

Este trago amargo le abrió los ojos para detectar una oportunidad: ¿y si él otorgaba financiamiento a quienes nunca lo habían obtenido y les ofrecía un vehículo para satisfacer sus necesidades de movilidad?

“Fue entonces cuando vi clara la oportunidad. Identificamos el espacio para crear un producto que eliminara el problema de fraude existente y que verificara la parte mecánica. Una vez resulto esto, dar acceso al financiamiento era el segundo paso. Eso fue lo que nos motivó a fundar Kavak: la oportunidad no estaba sólo en el mercado de autos, sino en facilitar el acceso a las personas que no tenían un auto, precisamente aquéllas a las que definitivamente les cambia la vida obtenerlo”, dice Carlos García Ottati.

En los primeros tiempos de operaciones de Kavak, Carlos se rodeó del talento de sus otros cofundadores, Loreanne García Ottati y Roger Laughlin Carvallo, quienes, desde un principio, respaldaron la propuesta de crear esta plataforma, así como un pequeño equipo de no más de 15 personas.

Sin embargo, Carlos no era necesariamente un inexperto. Ya había trabajado en proyectos como Linio, en el que cofundó el marketplace, y sabía a lo que se enfrentaba al comenzar un emprendimiento y darle escalabilidad con infraestructura.

“He estado emprendiendo la mayor parte de mi vida, en diferentes tipos de negocios, tradicionales y digitales, y he tenido aciertos, (pero), de hecho, he tenido más fracasos que aciertos, y de eso he aprendido”, detalla.

La primera venta de Kavak

Kavak no esperó la llegada de un gran capital para comenzar sus operaciones. De hecho, su naturaleza responde a un emprendimiento austero, sostenible y escalable. En aquel octubre de 2016, la firma contaba con pocos recursos, y eso la marcó.

“La parte más importante del proceso fue no obsesionarnos por construir una empresa de tecnología, sino por construir realmente un producto que utilizara la tecnología para poder hacer algo escalable, no sólo en México, sino en los países emergentes de Latinoamérica. La austeridad, al principio, fue fundamental, porque nos permitió crear un producto sostenible desde el primer momento”, platica el fundador de Kavak.

Su primera venta fue peculiar. Ocurrió a las tres de la mañana. Se trataba de un estudiante que estaba navegando y, justo en ese momento, hizo su reserva. Después de navegar por cerca de seis días y ver diferentes autos en la naciente plataforma, el comprador decidió dar el banderazo de salida a lo que se convertiría en Kavak.

“Nuestra primera venta sucedió estando con Roger trabajando a las tres de la mañana en mi casa. De pronto nos llegó una notificación avisando que alguien, desde su celular, había comprado un auto. Esa fue la primera venta, apenas unos días después de haber lanzado nuestra plataforma, el 2 de octubre de 2016”, señala el fundador.

En ese momento, Kavak contaba con un catálogo de aproximadamente siete autos, que, en algunos casos, pertenecían al propio equipo.

El objetivo de Kavak siempre ha sido la compra y venta de vehículos, cuyo reto intrínseco es buscar unidades que estén en buenas condiciones, es decir, que aprueben los procesos de inspección de la propia empresa.

El siguiente paso fue darle escalabilidad a la compañía, para lo cual necesitaban inversionistas interesados en inyectar capital y así empezar a dar forma y estructura a la empresa que más tarde sería un unicornio.

La primera captación de recursos financieros ocurrió en 2016, a través del fondo Mountain Nazca, con Héctor Sepúlveda, a quien le contaron lo que querían hacer con esta plataforma.

“Le hablamos acerca de nuestra visión: Vamos a comprar autos a (clientes) particulares y vamos a formalizar el mercado en torno a ellos. Vamos a construir los centros de reacondicionamiento más grandes del mundo para procesar autos usados; luego vamos a construir un aplicativo para poderlos vender en línea y, después, vamos a financiar a la gente que tenga necesidad. En ese momento, aquello parecía ciencia ficción, o que estábamos completamente locos, pero (Sepúlveda) fue el primero que apostó (por la firma)”.

Fue con el apoyo de este fondo de inversión que llegó aquella primera ronda de 3 millones de dólares (mdd), que, en ese momento, se convertía en la más grande que se había realizado como una inversión catalogada como de tipo semilla.

Más que un auto

Al pensar en el tiempo en el que los vehículos pasan estacionados en las casas, el fundador de la firma señala que el valor de tener un auto debe ser reconsiderado, es decir, hay que verlo como un elemento crediticio que permita a la gente encontrar otras posibilidades financieras.

“El auto es, probablemente, el crédito más económico que puedas conseguir, después de una casa, y es, quizá, el activo al que la gente puede acceder más (fácilmente), mucho más que a una casa. Soy de los que piensan que ese auto, que podría estar parado en tu casa, estaría financiando y apalancando el 90 o el 80% (de un crédito) y ese dinero lo deberías estar utilizando para mejorar tu vida, para invertir, para lo que sea que necesites. Es un crédito mucho más económico que una tarjeta de crédito o un crédito personal, y las personas no lo están utilizando de esa manera”, dice.

En la actualidad, Kavak tiene presencia en tres mercados de América Latina: Brasil, Argentina y México, siendo este último un caso particular, por los diversos retos que representa en el tema de financiamiento y obtención de créditos para un vehículo.

En el país, asegura el fundador, sufrimos de la misma problemática de toda la región en cuanto a la compra o venta de un carro, ya que es inseguro legalmente y se sufren muchos fraudes al (momento de) garantizar la parte mecánica de los autos usados.

“No hay nadie en la industria que ofrezca buenas garantías para autos usados, y por eso el mercado no funciona. La problemática que viven todos estos países en Latinoamérica es similar: falta de seguridad y transparencia en las transacciones y escasez de acceso a financiamiento. Esa es la problemática que queremos resolver”, dice.

¿Dónde es más difícil comprar un auto, pensando en México, Argentina y Brasil, que son los mercados donde tiene presencia la firma Kavak?

Yo te diría que el mercado que es más complejo es el mexicano. Las bases tecnológicas en Brasil y Argentina están más desarrolladas; el consumidor está un poco más acostumbrado a estas plataformas. La misma banca, las mismas instituciones, han hecho su trabajo de digitalización en estos últimos años, lo que ha permitido que esto sea un poco, nada más un poco, más sencillo que en México.

México representa una gran oportunidad para Kavak. Aunque García Ottati asegura que el mercado brasileño es mucho más grande y hay clientes que tienen mucho mayor confianza, el reto en el país es generar esa misma confianza, que la gente sepa que existen como empresa y que son una opción real para cubrir sus necesidades.

“Somos conscientes de que estamos cometiendo errores, por supuesto, como cualquier emprendimiento que está en plena fase de crecimiento. El monto de inversión que acabamos de levantar nos va a permitir centrar nuestros esfuerzos en robustecer la experiencia que estamos ofreciendo a nuestros clientes”, dice.

La informalidad

No todo el panorama es halagador para la industria automotriz en México. El año pasado, la pandemia hizo que la comercialización de automóviles dentro del país sufriera una caída de 28%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Carlos García detalla cómo ve la situación actual en el país en el terreno de la informalidad y otros problemas que existen al momento de querer comprar o vender un auto.

“Nuestra competencia es la informalidad y no los distribuidores [de autos nuevos]; nosotros queremos construir un futuro que sea 20 veces mejor, que el proceso de transaccionar un auto y utilizar ese auto sea una herramienta de movilidad y, cuando pensamos de esa manera, es muy fácil para nosotros entender quién es el verdadero enemigo, y el enemigo a vencer es la informalidad. Son estas transacciones que se exponen a fraudes, son esas transacciones cuando esa persona que está haciendo una de las compras más importantes de su vida se enfrenta a una verdadera tragedia”, especifica García Ottati.

La compañía quiere ser considerada una inspiración para los distribuidores, concesionarios y la industria formal, para mejorar servicios y crecer, pues se trata de un mercado tan amplio que es posible que exista un espacio en el que quepan diversos jugadores.

“El propósito que tenemos en Kavak no es nada más comprar autos; si echamos la vista atrás a una empresa como Nokia, observamos que era una empresa telefónica 100%; y, cuando nació el iPhone, la industria de telefonía se transformó en algo distinto. Además de tecnología, el iPhone te brindaba otras muchas soluciones. Nosotros estamos trabajando precisamente en esto, en crear una plataforma con transparencia y seguridad en cada transacción, y que ofrezca todas las garantías”, detalla el empresario.

Kavak, multiplataforma

En la actualidad, Kavak aspira a posicionarse más allá de lo que ha logrado en estos cinco años de vida. Después de apoyos y fondeos como los de SoftBank, DST Global, Greenoaks, Kaszek Ventures y General Atlantic, la compañía atacará fuertemente el mercado local y plantea varias acciones en las que ya trabaja desde hace unos meses.

Una de ellas es, sin duda, la añoranza por hacer crecer a la clase media, a ese 30% que adquiere un auto en los países en los que tiene presencia.

“Creemos que, a través del financiamiento, podemos lograrlo, sobre todo por el tamaño del mercado en el que estamos y, más aun, porque la mayoría de la gente que quiere un auto no tiene (recursos) para comprarlo”, dice.

Otro de los objetivos es ofrecer servicios más integrales, a la medida, y servir de enlace con los consumidores. García Otatti asegura que ya trabajan en sentar las bases para que las personas no sólo puedan comprar su primer auto, sino generar todo un ecosistema en donde el usuario pueda controlar todas las acciones referentes a su vehículo: desde financiarse y asegurarlo, hasta pagar multas. Y, si el usuario requiere dinero, quizá hipotecar el auto y recibir dinero como un crédito de financiamiento. Por supuesto, también debe estar al tanto de cuándo hacerle servicio mecánico, entre otros servicios.

“Queremos construir una plataforma que facilite la movilidad, pero que también promueva la salud financiera. El reto que tenemos consiste en construir una plataforma que sea lo suficientemente atractiva y confiable, como para que cualquier cliente quiera regresar a intercambiar su auto con nosotros”, señala.

El camino

Hace dos meses, Kavak recibió una cuarta inyección de capital por 700 mdd. Esto pone a la empresa en un lugar especial, puesto que alcanza ya un valor de 8,700 mdd, lo que le permitirá echar a andar algunos planes que estaban en el tintero.

Uno de ellos será ampliar su presencia a nivel mundial. El mismo cofundador confiesa que se encuentra en un periodo de investigación para escoger los nuevos territorios en donde planea llegar.

“Hoy en día, tenemos presencia en México, Brasil y Argentina, pero, con los recursos de esta nueva ronda de inversión, estamos explorando oportunidades de expansión, y analizando detalladamente cuál es el siguiente país al que queremos ir. Lo que te puedo garantizar es que, en los próximos 12 meses, vamos a estar en cuatro o cinco países más de los que estamos actualmente”, dice el directivo.

Otros de los objetivos que tienen planeados con estos fondos es que van por el reclutamiento y el talento necesarios para mejorar la experiencia de los clientes. Dar la visibilidad correcta de lo que buscan como plataforma para que, en un lapso de seis meses, el producto sea totalmente diferente.

“Estos recursos van a estar destinados a ampliar nuestro inventario. Hoy en día tenemos, en los diferentes países, un inventario de más de 15,000 autos. Estamos esperando tener más de 40,000 en los próximos 12 meses; y eso, simplemente, va a ampliar la gama de opciones que tenemos. Vamos a estar reclutando fuertemente, construyendo hubs tecnológicos en los lugares donde tenemos operaciones. Nuestro plan para 2022 es tener más de 2,000 ingenieros y desarrolladores trabajando con nosotros en esta propuesta. Y, por último, (planeamos) crecer internacionalmente en otros países”, señala el fundador de Kavak.

Kavak está pasando por un buen momento. Crece a diario y, sobre todo, lo hace en tiempos difíciles. A diferencia de muchas empresas de la industria, que han tenido nulo crecimiento o llegan a crecer tan sólo 2 o 3%, esta plataforma mantiene ascensos de 20% mes con mes.

El reto ahora será controlar el tamaño y la dimensión en los que se está confeccionando Kavak, una compañía que pasó en sólo 12 meses, de 300 a 4,700 colaboradores, y que ha dejado atrás esta idea de ser una pequeña empresa o startup.

“En Latinoamérica no hay empresa que esté creciendo a la misma velocidad que nosotros. Yo definiría a Kavak como el resultado de fusionar a Spotify, Toyota, Amazon… y a un banco”.

Imágenes cortesía: Forbes