Por Felipe Mendoza, Analista de Mercados Financieros ATFX LATAM

Todo y nada al mismo tiempo. Si una palabra pudiera resumir estos primeros meses del segundo mandato de Donald Trump, sería incertidumbre. En poco más de tres meses, la administración ha generado una mezcla de expectativas, temores y reacciones dispares tanto en los mercados financieros como en el campo de la política internacional. La retórica agresiva, combinada con decisiones abruptas y en muchos casos contradictorias, ha marcado el tono de este inicio de gobierno.
El mandato arrancó con una de las medidas más polémicas: el anuncio de nuevos aranceles y con él un aumento de personas deportadas. Aunque inicialmente se contemplaba una imposición directa a México y Canadá, ambos países resultaron exentos a última hora bajo las disposiciones del T-MEC. Sin embargo, la amenaza arancelaria persiste como un arma de presión geopolítica, especialmente contra China y la Unión Europea. Trump otorgó una “pausa técnica” de 90 días antes de implementar los aranceles más severos, pero este tipo de plazo se ha visto más de una vez en su discurso, dejando al mercado global en una tensión constante y perjudicando la visibilidad de los flujos comerciales.
En política interna, Trump ha retomado su discurso nacionalista con fuerza. Ha impulsado órdenes ejecutivas destinadas a reforzar el control migratorio, endurecer las condiciones para el asilo, y acelerar las deportaciones. Aunque varias de estas medidas están siendo desafiadas en los tribunales, han reavivado tensiones sociales y generado nuevas fracturas en el Congreso, especialmente con un Senado dividido y una Cámara de Representantes más combativa tras las últimas elecciones.

En términos económicos, los mercados estadounidenses han mostrado una alta volatilidad. Si bien el S&P 500 y el Nasdaq iniciaron con avances tras la expectativa de políticas pro-empresa, las amenazas arancelarias, el aislamiento comercial y las tensiones con la Reserva Federal (con quien Trump ha vuelto a confrontar públicamente) han inyectado incertidumbre.
En cuanto al peso mexicano, esta moneda ha mostrado una notable recuperación a pesar de la alta volatilidad de estos meses. El tipo de cambio USDMXN registra una caída acumulada del 4,48 %, situándose actualmente en torno a los 19.55 pesos por dólar. Durante este periodo, el mercado ha enfrentado tres fuertes episodios de depreciación, alcanzando picos de 21.28, 20.99 y 21.07 pesos, coincidiendo con la primera imposición de medidas unilaterales por parte de Estados Unidos y sus posteriores prórrogas. No obstante, el peso ha logrado estabilizarse, reflejando tanto la resiliencia de los fundamentos macroeconómicos mexicanos como por la exoneración arancelaria.
Trump también ha intensificado la retórica contra China, no solo en términos comerciales, sino también en el ámbito tecnológico y de defensa. En Medio Oriente, su administración ha adoptado una postura ambigua, retirando apoyo logístico a ciertos aliados históricos mientras abre canales directos con gobiernos autoritarios.
Han sido meses de extrema volatilidad y miedo en un contexto que se planteaba como crítico y de recesión, ahora los retos que tendrá el presidente van más ligados a la estrategia interna en Estados Unidos y una vez se vaya cumpliendo el término de la pausa arancelaria revisar la relación con sus socios principales.
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