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RESUMEN MACROECONÓMICO – MÉXICO

Redacción

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El peso mexicano cerró la semana con una apreciación acumulada de 1.1%, ubicándose en torno a 18.37 por dólar, tras una apertura cercana a 18.47. A lo largo de la semana, la divisa osciló entre un máximo de 18.62 y un mínimo de 18.35. La semana mostró cierta estabilidad apoyada por la debilidad del dólar, pero reflejando también cierto entorno global de incertidumbre combinada con factores locales de orden fiscal y político.

El contexto internacional fue determinante en el desempeño del peso. La semana comenzó bajo la influencia de la reescalada en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, luego de que China intensificara los controles sobre las exportaciones de tierras raras y Estados Unidos respondiera con amenazas de nuevos aranceles. Sin embargo, los mercados globales recuperaron rápidamente el apetito por riesgo después de que Donald Trump enviara un mensaje conciliador a Xi Jinping, declarando que Estados Unidos quería ayudar a China, más no perjudicarla. Este giro diplomático generó una recuperación importante en las bolsas estadounidenses y favoreció temporalmente a las monedas emergentes, incluido el peso.

A medida que avanzó la semana, el dólar estadounidense se debilitó frente a la mayoría de las divisas tras publicarse datos económicos débiles en Estados Unidos, con la caída del índice Philly Fed a -12.8 puntos reflejando un deterioro del sector manufacturero y la incertidumbre de no contar con más datos desde el shutdown. Además, varios miembros de la Reserva Federal adoptaron un tono más prudente, alertando sobre los déficits fiscales persistentes y la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva por más tiempo, pero dejando entrever que el próximo ciclo de ajustes sería a la baja. Esta percepción redujo la fortaleza del dólar, pero no fue suficiente para sostener un avance firme del peso, que siguió condicionado por factores internos.

En el ámbito local, los inversionistas asimilaron una serie de noticias mixtas. El Fondo Monetario Internacional advirtió que México enfrentará en 2026 su mayor déficit fiscal en dos décadas y un aumento considerable en la deuda neta del gobierno, debido al fuerte incremento del gasto público en el primer año de la administración de Claudia Sheinbaum. Aunque el mercado no interpretó el informe como una señal de crisis, sí generó cautela entre los tenedores de activos mexicanos, frenando el impulso de la moneda. A ello se sumó la publicación de los datos de producción industrial, que mostraron una caída de 3.6% anual en agosto, el quinto retroceso consecutivo, confirmando la debilidad estructural del sector manufacturero mexicano.

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No obstante, hubo también señales de fortaleza. La inflación de septiembre se ubicó en 3.76% anual, dentro del rango objetivo de Banxico, lo que refuerza la posibilidad de que el banco central mantenga su postura restrictiva sin mayores incrementos de tasas. Además, los mercados interpretaron positivamente la postura conciliadora del gobierno respecto a Estados Unidos, luego de que Sheinbaum reafirmara su compromiso de preservar el trato arancelario preferencial y mantener la estabilidad comercial en medio de las tensiones globales. En paralelo, el anuncio de que México y la Unión Europea firmarán en febrero un acuerdo comercial modernizado aportó confianza a los inversionistas internacionales.

El S&P/BMV IPC registró un avance semanal de 1.88%, impulsado por las acciones del sector financiero e industrial, consolidando uno de sus mejores desempeños del mes. Asimismo, el oro alcanzó nuevos máximos históricos cerca de los USD 4,300 por onza, lo que evidenció una creciente búsqueda de refugio ante la volatilidad política y los temores sobre los déficits fiscales globales.

En síntesis, el comportamiento del peso mexicano durante la semana reflejó la interacción entre riesgos fiscales internos y señales de enfriamiento global, en un entorno donde los inversionistas siguen calibrando las implicaciones del nuevo gobierno y las perspectivas de Banxico. Si la debilidad del dólar se mantiene y los datos locales de inflación y ventas minoristas de la próxima semana confirman estabilidad, el peso podría consolidarse en el rango de 18.30–18.40 por dólar. Sin embargo, un repunte del DXY o una lectura negativa de los indicadores internos podrían llevarlo nuevamente hacia los 18.60–18.70, en una fase de cautela donde los mercados parecen favorecer el rendimiento de la Bolsa Mexicana de Valores, pero exigen mayor claridad sobre la sostenibilidad fiscal del país.

Felipe Mendoza, Analista de mercados ATFX LATAM